La menor cantidad de agua requerida para su conservación, su reducido coste de mantenimiento y el mayor número de horas de utilización convierte al césped artificial en un superficie cinco veces más rentable para la práctica del fútbol que la hierba natural en coste por hora de uso. Así se desprende de un estudio realizado por el Instituto de Biomecánica Valencia. Según el estudio mantener un campo de césped artificial cuesta 8.000 euros al año, una quinta parte del natural.